miércoles, 29 de mayo de 2013

Temblar

Miedo. Ese sentimiento, si es que se puede llamar así, que se experimenta ante lo no conocido. Este paraliza, dispara el corazón y hace que tiembles fruto del cóctel adrenalínico. No obstante existe un miedo peor, uno sintético, el que no te hace temblar. Ese que llega sigilosamente y se asienta en tus huesos viniendo de ti mismo e inundándote por completo. No te paraliza, pero funciona como arena para las articulaciones, yendo a ralentí. Algo parecido es lo que me sucede ahora.
Tumbado en mi cama con una nueva musica que encaja con mi nuevo estado de ánimo busco de nuevo algo nuevo que me entusiasme por un nuevo mañana alejándome de un miedo que ya no tiene nada de eso, de nuevo, ni de miedo.
Sin embargo, mís raíces se van rompiendo poco a poco y yo no se que salvar de la casa en llamas que será mi vida. El fuego ya ocupa toda la planta baja, hasta donde crecerá y qué se llevará a su paso. Sólo queda esperar y desear que al intentar apagarlo no se rompa nada.

P.D: Ojala nadie se sienta asi y esto se lea como anécdota de un tiempo ya pasado.

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